Sin apego al polvo
Zengestu, maestro chino de la dinastía Tang, escribió estos consejos para sus discípulos:
Vivir en el mundo sin apegarse al polvo del mundo es el camino del verdadero estudiante de zen.
Cuando veas la buena acción de otra persona, anímate a seguir su ejemplo. Cuando oigas hablar de un error ajeno, aconseja a tu corazón no imitarlo.
Aunque estés solo en una habitación oscura, compórtate como si estuvieras ante un huésped noble. Expresa lo que sientes, pero no vayas más allá de tu verdadera naturaleza.
La pobreza es tu tesoro. No la cambies nunca por una vida fácil.
Una persona puede parecer necia y no serlo. Tal vez sólo esté guardando cuidadosamente su sabiduría.
Las virtudes son fruto de la autodisciplina; no caen del cielo por sí solas como lluvia o nieve.
La modestia es la base de todas las virtudes. Deja que tus vecinos te descubran antes de hacerte conocer.
Un corazón noble no se empuja a sí mismo hacia delante. Sus palabras son gemas raras: se muestran pocas veces y tienen gran valor.
Para el estudiante sincero, cada día es un día afortunado. El tiempo pasa, pero él no se queda atrás. Ni la gloria ni la vergüenza lo mueven.
Censúrate a ti mismo, nunca a otro. No discutas sobre lo correcto y lo incorrecto.
Algunas cosas, aunque correctas, fueron consideradas erróneas durante generaciones. Si el valor de lo justo puede reconocerse después de siglos, no hace falta ansiar una aprobación inmediata.
Vive con las causas y deja los resultados a la gran ley del universo. Pasa cada día en contemplación pacífica.
Zengestu deja a sus discípulos consejos sobre vivir en el mundo sin apegarse a su polvo: humildad, disciplina, pobreza y contemplación.
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