Lava tu cuenco
Un monje recién llegado al monasterio fue a ver a Joshu y le dijo:
–Acabo de entrar aquí. Por favor, enséñeme.
Joshu preguntó:
–¿Has comido ya tu gachas de arroz?
El monje respondió:
–Sí, maestro, ya he comido.
Joshu dijo:
–Entonces lava tu cuenco.
En ese instante, el monje comprendió.
Un monje pide enseñanza a Joshu y recibe una respuesta desconcertantemente simple: después de comer, lava tu cuenco. Un koan sobre la práctica directa y lo inmediato.
Tiempo de lectura: 1 min