El verdadero milagro

Cuando Bankei predicaba en Ryumon, un sacerdote de otra escuela, orgulloso de sus poderes espirituales, quiso desafiarlo.

—El fundador de mi escuela —dijo— podía sostener un pincel en una orilla del río y escribir en un papel que su ayudante tenía en la otra orilla. ¿Puedes tú hacer algo tan maravilloso?

Bankei respondió:

—Tal vez esos trucos diviertan a algunos, pero no son zen. Mi milagro es éste: cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo.

Bankei escucha a un discípulo presumir de un maestro que escribe a distancia, y responde que su milagro es comer cuando tiene hambre y dormir cuando tiene sueño.

Tiempo de lectura: 1 min