El maestro y el abanico

Un maestro se abanicaba.

Un monje le preguntó:

–Si la naturaleza del viento es permanente y está presente en todas partes, ¿por qué usas el abanico?

El maestro respondió:

–Comprendes que la naturaleza del viento es permanente, pero no comprendes todavía el significado de que llegue a todas partes.

Y siguió abanicándose.

Un monje cuestiona por qué un maestro usa un abanico si la naturaleza del viento está en todas partes. La respuesta convierte un gesto cotidiano en enseñanza zen.

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